12.5.11

Cuando los Gallagher se querían

La Penetración

María Llopis
Algún día hablaré de postporno, biopolítica, vocablos performativos, teoría queer, manifiestos, industria sexual, nuevas formas de feminismo, violencia de género, filosofía, experimentación, cuerpos, Foucault, masculinidad, interpretación de la cultura, estética, determinismo... Algún día.

11.5.11

Nunca acabar






Ten thousand lines - Electric president by marietacontomate



Esta canción es perfecta para leer lo de abajo mientras la escuchas. Tiene el ritmo perfecto y la duración adecuada. Así que no tengais prisa por que termine, id despacio.


Odio el tiempo. Odio que pase tan rápido. Odio saber que dentro de prácticamente tres semanas cumplo los veinte. Un quinto de siglo. Joder, cómo suena. No soporto la idea de que todo tenga que hacerse corriendo. Así no se disfruta nada de nada. Y me agobia muchísimo pensar que dentro de poco terminaré la carrera. Sigo sintiéndome igual de pequeña que cuando tenía quince años y de verdad os digo que no quiero hacerme mayor. Esto es un poco Peter Pan, pero es que cuanto mayor me hago más rápido se me pasa todo. Y hay cosas que ocurren que son demasiado buenas como para dejarlas ir.


No me arrepiento de nada de lo que he hecho hasta ahora. Hay ciertos errores que pudieron haber sido innecesarios porque las consecuencias fueron mucho mayores de lo que me hicieron aprender. Pero bueno, es eso, me hicieron aprender. Así que merecen la pena.


Hay algo que me gusta. Y es que por mucho que todo pase volando, al final cada cosa tiene su tiempo. Y ya puedes correr, y vértelas y deseártelas para que te suceda, que ocurrirá cuando tenga que ocurrir. Y cuando eso sucede, entonces me alegro de no haberlo vivido antes, porque probablemente no habría estado preparada.

4.5.11

Que ya voy, pesado








1. Diseño
2. Belleza
3. Grandeza
4. Ilimitado
5. Imaginación
6. Sueños
7. Frío
8. Riqueza
9. Geometría
10. Emoción

30.4.11

Los porros huelen a sudor

Es que me meto dentro y estiro el cuello, los brazos, las piernas y los dedos de los pies. Palpo las sábanas con cada centímetro de piel y me abrazo al colchón hasta que la siento como otra extremidad más. Me retuerzo hasta que la manta y la colcha se enrrollan y no me puedo mover más. Meto la cabeza y la saco. La meto y la saco.



Mi cama ha sido mi más larga compañera de viaje. Desde que me sacaron de la cuna he dormido siempre en la misma cama. Si echo la cuenta, a ojo, me doy cuenta de que en toda mi vida, en total, he pasado más horas con mi cama que con cualquier otra persona. Y no es que me pase el día durmiendo. Pero más o menos estamos una media de siete horas juntas, de las 24 que tiene el día. Salvo en vacaciones, que marcho a otros terruños y el colchón no me cabe en el maletero.



Al inventor de la cama si que le haría yo un buen monumento. Más que al general Espartero o a Cristobal Colón. ¿Qué habrían hecho éstos si no hubiesen podido descansar plácidamente en un mullidito lecho? Desde luego gobernar España ni de coña. Y descubrir las Américas menos aún.
En una cama se pueden hacer taaantas cosas. Hacerlas buenas o nada buenas. Puedes trabajar. Leer treinta veces el mismo párrafo de un libro mientras se te cierran los ojos y a la 31 darte cuenta de que no te estás enterando de nada. Puedes ojear la Neo2 o imaginarte una vida paralela.



En la cama. "En la cama" es una canción estupenda de Klaus & Kinski. En la cama puedes ver una peli, puedes ver el porno o escribir. Inspirarte, como anoche. Puedes masturbarte (que es bastante más saludable que comer lechuga) o puedes follar. Boca arriba, boca abajo o de lado. También puedes dormir. Boca arriba, boca abajo o de lado. Yo duermo boca abajo. En la cama puedes escuchar música, puedes cantar, puedes bailar y puedes saltar tan alto que llegas a tocar el techo. Puedes liarte unos porros, fumártelos y colocarte. Yo eso no lo hago porque no me gustan nada. Los porros huelen a sudor. Hedor puro y duro. Entrar en un submarino es como entrar en una habitación rebosante de humanidad maloliente. Y además me sientan fatal fatal. No quiero ni acordarme de aquella vez.



Que más, qué mas... recuerdo que una vez cuando era pequeña, tendría nueve años o así, se me ocurrió hacer la cama al revés. Cambié las sábanas y puse la nuevas con el embozo y la almohada a los pies. Una chorrada como otra cualquiera pero me sentí fenomenal. Era como haber hecho un descubrimiento tremendo.
Mi cama, cómo me gusta. A la parrilla, cómo me gusta. Odio a Lomana, es patética.

Et puis, je rêve

You think so?





Wrong,
THIS-IS-HARDCORE